viernes, 15 de julio de 2011

Alguna foto más de México


  

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3 comentarios:

  1. Con estas impresionantes fotos de cabecera os copio literal un correo recibido hoy de un sacerdote de Argentina. Ya se han puesto en contacto conmigo y supongo que estarán dando nuestra dirección a los curas y jóvenes que vendrán. ¡Que ilusionnnnnnnn!Queridos hermanos de mi futura parroquia: ya los siento como propios jeje.

    Soy un joven sacerdote que acompaña a un grupo de 40 jóvenes que estarán alojados en su Parroquia en los días previos a la JMJ.

    Me pongo a su disposición para prepararnos mutuamente a este bello encuentro.

    Todo lo que puedan contarme con gusto lo transmitiré a los jóvenes. Tenemos la última reunión de preparación el próximo 22 de Julio.

    De que otros lugares habrá jóvenes por allí.

    Bendiciones y ya iremos con la alegría argentina
    Pbro. Raúl Frega
    Unidos en Cristo, cobijados por María

    Lino Verri 106 - Parroquia Nuestra Señora del Rosario
    2677 - Ucacha
    www.parroquiaucacha.com.ar

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  2. Vi, toqué, sentí y hablé con Dios

    Cuando el valor de lo sencillo, la cercanía, el cariño de la gente y los gestos de amor entre hermanos se convierten en las fuentes de vida de las personas todo cambia.

    Una realidad diferente se me presento al vivir en las comunidades indígenas de Cececapa y chacas en Huejutla, estado de Hidalgo (Méjico)

    Conmueve ver un sufrimiento humano tan grande, pero al mismo tiempo ves un corazón puro y lleno de amor en la gente donde Dios guarda allí su presencia.

    Vaya catequesis de vida las que nuestros hermanos cristianos de estos sitios me han dado. Catequesis que implica en uno mismo realizar un análisis personal en el que se encuentra los verdaderos conceptos cristianos de pobreza, riqueza, valores etc..

    ¿Qué derecho tenemos a considerarnos ricos, cuando ni siquiera somos capaces de compartir y de amar? ¿Porqué catalogar de pobres cuando cada uno de ellos son capaces de dar más que cualquiera de nosotros? ¿Qué valor tiene lo material cuando se pierden los valores de la vida?

    Cuanto queda por aprender…

    Duro, pero a la vez muy bonito se me hacia ver como cada familia me daba lo mejor de su casa para comer, aun suponiendo para ellos renunciar a muchas otras cosas e incluso a su propia alimentación. Cuando los niños en su mayoría descalzos y con poco de ropa que utilizar te esperaban preparados con flores para dártelas tan solo al despertarte, cuando te acompañaban a todos sitios donde ibas, mostrándome su amor en cada gesto y cada palabra, cuidando de ti como si de tu hermano se tratara. Cuando sientes la preocupación de cada persona por tu salud, tu estancia y tu felicidad. Cuando vez como en cada hermano ellos ven al mismo Dios y tu por ser la figura del misionero aun más. Cuando ves las lagrimas de los mayores y niños a la hora de la despedida…

    Resulta muy bonito ver como las manos de los “pobres” se ponen al servicio de nosotros para ayudarnos, para alegrarnos, para hacernos felices… una paradoja que no debería dejar indiferente a nadie.

    Cuando todo esto lo descubres, es cuando le encuentras sentido a eso de que Dios esta más cerca de ellos que de nadie.

    Doy gracias a Dios por dejarme vivir todo esto, por haberme hecho su instrumento en todo este tiempo y por darme diariamente esa catequesis de la vida.

    Gracias a la paroquia por su apoyo y por creer en nosotros.

    También quisiera agradecer a los misioneros Javerianos por depositar en mi esa confianza y poder brindarme esta oportunidad en mi vida, y desde aquí destacar su labor en este mundo, como yo digo, ustedes sois los verdaderos superhéroes de la vida.

    Tlascamati miac.(Mucha gracias en lengua indígena Naghuat)

    Un abrazo Antonio.

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  3. Todo comenzó un día de Navidad en el que el Padre Rolando me propuso viajar hasta México para hacer una experiencia misionera. Una proposición que de repente te impacta y produce cierta subida de adrenalina por todo lo que conlleva. Fue emocionante y, ciertamente, dije un sí rotundo y seguro, muy emocionado de poder hacer algo de tal envergadura en tan temprana edad.
    Durante un tiempo estuvimos recibiendo formaciones misioneras, ‘’catequesis’’ para poder de esta manera entrar en contacto previo con una cultura aparentemente tan parecida a la nuestra pero en realidad tan diferente.
    Finalmente, el veintisiete de junio, esa experiencia que fundamentalmente estaba movida e impulsada por la fe, se hace realidad. Ya era hora de haber asimilado todo lo que iba a ser dicha experiencia y lo que nos depararía México en toda nuestra labor humanitaria y misionera en aquellas lejanas, desconocidas y rebosantes comunidades de fe.
    Me atrevo a decir, que al principio, quizás me costó más el adaptarme a las nuevas comidas, a aquella forma de vivir, a aquella idiosincrasia tan peculiar y tan diferente a la nuestra, la cual en ocasiones costaba acatar y aceptar. Pero todo eso es parte del trabajo en la misión, el conseguir con esfuerzo convertirte en uno más de ellos, aceptando y haciendo tuyas todas sus costumbres…para así convertirte en un buen misionero que sea capaz de captar el más mínimo detalle para actuar con la mayor precisión posible y la más acertada.
    Con todo ello, fue dura únicamente la primera semana. Luego eres capaz de adaptarte bien y poder sacar día a día lo mejor de aquellas pobres y ricas personas; pobres porque no tienen recursos materiales, y ricas porque tienen todos los valores que ningún país industrializado y rico tiene para manejar toda su riqueza.
    Después de todo, ves como eres tú el que día a día no para de recibir valores, sentimientos, emociones...en definitiva, eres tú el que aprende y al que le enseñan. Son ellos los maestros, los que a través de su mirada noble, humilde y sincera te enseñan más que cualquier libro o carrera en España. Ellos y su desbordante hospitalidad y servicio, prácticamente sin tener nada que ofrecer, son los que te enseñan a despojarte del egoísmo y a quitar esa ‘’cáscara’’ de superficialidad, avaricia, poca humanidad y caridad…que normalmente nos recubre nuestro corazón y que no nos deja mostrar el verdadero rostro de Jesús, por el que un cristiano lucha durante toda su vida.
    Para terminar, puedo concluir aconsejando dicha experiencia. Una experiencia que aunque sea un poco dura a veces, es infinitamente más gratificante, de la cual durante muchísimos años de tu vida podrás sacar ese ‘’jugo’’, ese ``cuarto día`` que nos hace darnos cuenta de tantos errores de este mundo. Nos hace madurar nuestra fe y sobre todo más humanos con una base fundamentada en unos valores que nos honorifican como cristianos y como personas capaces de captar y juzgar la injusticia que existe y hoy día y las dos caras de la moneda, de la vida.

    Francisco Javier Pérez Tovar.

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