jueves, 21 de abril de 2011

Jueves Santo: "Jesús acuérdate de mi"

SALMO DE QUIEN SE ADMIRA ANTE JESÚS

Eres todo amor,
Perdón para el pecador,
Consuelo del afligido
Y salud de los enfermos.
¡Que grande eres!

En tu pensamiento estamos nosotros.
Ni un solo momento desaparecemos de el.
Tu corazón siempre esta dispuesto a acoger
A cualquier persona que se te acerque.
¡Que grande eres!

Te hiciste hombre como nosotros.
Solo el pecado nos diferenciaba.
Dejaste a un lado tu condición divina
Para vivir entre nosotros como uno de tantos.
Todo por nosotros.
¡ Que grande eres!

En todo momento comprensivo con la gente,
Sobre todo con los pecadores.
Cuando alguno se presentaba ante ti
Sabias mirarlo con buenos ojos
Y le concedías el perdón que tanto ansiaba.
¡ Que grande eres !

Desde siempre eres amigo;
Amigo que nunca falla;
Amigo en quien confiar;

 

Amigo y confidente.
¡Que grande eres!

Nunca dejaste de curar a la gente.
Ni siquiera aunque fuera sábado.
Para ti lo mas importante era la persona
Y por ella te saltabas incluso la Ley.
¡Que grande eres!

Cualquier persona, si quería, podía acceder a ti.
Daba igual que fuese judío, samaritano o romano.
Para todos tenias un minuto libre
Y nadie acudiese a ti se sentía rechazado.
¡Que grande eres!

Eres capaz de perdonar incluso a los enemigos.
Cuando te ajusticiaron y te condenaron a muerte
Ni siquiera te rebelaste gritando “injusticia”.
Fuiste al suplicio como cordero llevado al matadero
Y una vez en la cruz
Pediste al Padre que perdonase a los culpables
Porque no sabian lo que hacían.
¡Que grande eres!

El final de todo no fue la cruz, ni la muerte.
Te hiciste presente en medio de tus discípulos
Llenándolos de alegría.
Les pediste que predicasen tu Reino entre todas las gentes
Y nos dijiste con gran alegría para nosotros
Que nos estarías acompañando hasta el fin de los tiempos.
¡Gracias, Señor!¡Que grande eres!

 


SALMO DE LA PERSONA DICHOSA ANTE DIOS

Dichoso quien tiene su corazón abierto;
Quien no cierra su mente a todo lo que trasciende lo cotidiano;
Quien escucha con la actitud atenta de un niño
Lo que Dios, nuestro Padre, le quiere decir.

Dichoso quien se deja sorprender cada día por el Señor,
Porque a nuestro Dios
No se le puede encerrar en esquemas humanos;
Porque siempre nos despierta con algo nuevo cada mañana;
Porque quien dice que ya lo sabe todo,
No sabe nada, ya que jamás estuvo en camino.

Dichoso quien no necesita pruebas para creer
Ya que la autentica fe se apoya en la confianza
Y toda la fuerza le viene de Dios.

Dichoso quien a pesar de las dudas sigue viviendo en cristiano
Porque esa es, sin duda, la fe mas grande,
La que cree contra toda esperanza,
La que se mantiene en la brecha cuanto todo parece perdido.

Dichoso quien pide al Señor que le aumente la fe,
Porque la fe es don de Dios, don del Espíritu Santo,



Y por mas que luchemos por aumentarla,
Si no contamos con el Señor no podremos hacer nada.

Dichoso quien comparte su fe con los demás,
Porque lo que no se da, se pierde
Y la fe vivida en grupo, transmitida a los que nos rodean,
No solo no se agota, sino que se reafirma.

Dichoso quien cree en ti,
Porque ya ha dejado crecer en su corazón
La semilla de la salvación.





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